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Existen diferentes aspectos a evaluar para elegir el detector de metal que se adapte mejor a sus necesidades. Anteriormente en este blog hablamos de algunos de los aspectos del diseño de los sistemas, como tipos de cinta, transferencia de productos y sistemas de rechazo. Para que cuenten con más información que les permita tomar la mejor decisión, en esta ocasión les hablaremos de los sistemas de alarma de parada, temporización de rechazo y sincronización por fotodetección empleados para el funcionamiento de los equipos de detección de contaminantes metálicos.

Sistema de alarma de parada

Un equipo de detección de metales suele contar con un sistema de alarma de parada de funcionamiento sencillo cuando no se cuenta con un sistema automático de rechazo. Las aplicaciones más comunes de este sistema incluyen la inspección de cajas grandes o de sacos, los que resultan difíciles de rechazar automáticamente. En caso de que se identifique un metal, el transportador se detiene de inmediato para permitirles retirar los productos que estén en la cinta e inspeccionarlos. Este sistema debe tener una alarma sonora o visual y únicamente puede iniciarse otra vez con una llave, o bien, puede instalarse un mecanismo para restablecimiento de la operación controlada.

Temporizador de rechazo

Para la operación adecuada de un sistema de rechazo, es necesario que exista un lapso entre el momento en que se detecta la contaminación y el de disposición al contenedor de rechazo para que se pueda desplazar el artículo contaminado. La duración de este intervalo varía y puede durar fracciones de segundo o hasta 30 segundos. Las fracciones de segundo se configuran en sistemas de alta velocidad en que el detector y el sistema de rechazo estén muy juntos, mientras que los intervalos de tiempo mayores se recomiendan cuando el rechazo está planificado en un punto alejado, ya sea que este se realiza de forma manual o automática.

Además, se requiere de un segundo temporizador que opere de manera independiente para tener control sobre la duración del período de funcionamiento del sistema de rechazo. El segundo temporizador se puede regular según las necesidades de cada aplicación y generalmente oscila entre medio segundo y diez segundos. En caso de que se cuente con un sistema de rechazo empujador o golpeador el período necesitado será más breve en comparación con los sistemas retráctiles.

Una de las características que deben buscarse en temporizadores es que puedan restablecerse de manera inmediata y que mientras se cuenta el tiempo el detector de metal continúe funcionando. También es importante que el equipo pueda detectar un contaminante en el artículo siguiente y a continuación restablecer el temporizador o ampliarlo para garantizar el rechazo del segundo artículo. En todo caso, el dispositivo de rechazo deberá ser capaz de funcionar de manera continua hasta que se retiren todos los artículos contaminados cuando las partículas metálicas fluyen de manera continua.

Es necesario tener en cuenta que en aplicaciones de velocidad variable y con paradas el uso del temporizador es más complicado. Para esto hay que tener en cuenta que el tiempo que tarda el producto a desplazarse a la posición de rechazo no es constante y por tanto puede ser conveniente usar un codificador de velocidades con el que sea posible supervisar el movimiento de la cinta y el movimiento de los artículos en ella. Con un registro del desplazamiento se emite una señal de salida en el momento en que se recibe un número de impulsos de entrada predeterminado sin importar si esto ocurre rápidamente o de forma espaciada.

Los impulsos de entrada son producidos por un codificador debidamente acoplado al eje de los rodillos del sistema de transportación. El codificador usualmente se compone de un disco metálico con orificios o dientes que al pasar frente un dispositivo fotoeléctrico o cerca de un sensor de proximidad generan un impulso. A mayor número de dientes, más impulsos pueden generarse por revolución para ofrecer mayor precisión en el registro del producto. Con este registro se almacenan las señales de los contaminantes múltiples o consecutivos para reproducirlos en secuencia y permitir un rechazo adecuado.

Sincronización por fotodetección

Como ya mencionamos, en un sistema de rechazo puede incluirse un dispositivo fotoeléctrico que se ajusta al temporizador. La fotodetección es una excelente opción para evitar que el rechazo funcione demasiado pronto o demasiado tarde cuando las partículas metálicas se encuentran en la parte trasera o delantera de los artículos, lo que puede ocasionar perturbaciones en la marcha de los artículos y atascos en las cintas.

Cuando se usa un sistema por chorro de aire o un brazo desviador se puede optar por la regulación de los temporizadores para que funcionen durante un período prolongado, aunque de esta manera se incrementan los rechazos erróneos. Por otro lado, con los sistemas de rechazo golpeadores o empujadores, la supervisión de los artículos y el accionamiento de los dispositivos cuando llegan a la posición justa es la mejor opción. Esta solución es la que se conoce como fotodetección que garantiza un rechazo preciso para cualquier tipo de metal, tamaño y la ubicación de los contaminantes en el artículo.

Diseño a prueba de fallos

Para elegir un detector de metales es necesario verificar el adecuado funcionamiento de los sistemas de rechazo y para ello se debe verificar que tenga un diseño a prueba de fallos. El sistema a prueba de fallos permite rechazar cualquier producto que esté contaminado sin importar la frecuencia de contaminación ni la ubicación del metal en el producto.

Para la especificación de un sistema de detección de metales deben conocer los problemas más comunes. Estos incluyen que el sistema de rechazo no sea adecuado para la aplicación, que carezca de fotodetección, que el sistema no tenga la capacidad para eliminar artículos contaminados que aparezcan de manera consecutiva. También se tiene que revisar el problema de presión neumática que impida el funcionamiento del sistema del rechazo, o bien, insuficiencia de la presión o un volumen no adecuado; la acumulación de productos que lleguen al sensor de acumulación y la modificación de la velocidad del transportador sin que se deba cambiar la configuración del temporizador incorporado al detector de metal.

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