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Entre los metales que más se usan en la industria láctea, destaca el acero inoxidable. Esto se debe a que presente excelente capacidad de lavado, lo que evita la contaminación por bacterias, no altera las propiedades de los alimentos y no se corroe ante los ingredientes de los productos, evitando así toxicidad para los consumidores; sin embargo, es la principal fuente de contaminación por metal cuando se sueltan pedazos a lo largo de la línea de producción. Afortunadamente, el problema se soluciona con la instalación de detectores de metales

¿En qué procesos puede ocurrir la contaminación por metales?

El acero inoxidable se usa en tres etapas de la línea de producción de lácteos y en cada una hay riesgos de contaminación, lo que vuelve importante al detector de metal para mejorar la competitividad en el mercado. La primera se refiere a la ordeña de las vacas en los establos y el posterior envío de la materia prima a las plantas lecheras. La segunda consiste en el almacenamiento de la leche dentro de las plantas y la tercera etapa consiste en la producción de leche, yogurt, mantequilla, queso, entre otros derivados. 

Al extraerse la leche, se obtiene a una temperatura de 36 °C aproximadamente. Es importante almacenarla rápidamente durante al menos tres horas y a una temperatura de 4 °C para inhibir la proliferación de las bacterias. Usualmente, los equipos que facilitan la ordeña y el envío de la leche hasta los recipientes de enfriamiento se fabrican con acero inoxidable austenítico 304. Aquí abarcan otros componentes, como recibidor, tuberías y válvulas. 

Durante el almacenamiento de la materia prima dentro de las plantas de procesamiento, se usan tuberías y tanques con el mismo tipo de acero, debido a su grado alimentario y su alta resistencia a los procesos de lavado automatizado. Es aquí donde se instalan los detectores de metales para corroborar que la materia prima no ha resultado contaminada por pequeños fragmentos o filamentos de acero y que es segura para pasar a las siguientes etapas de la línea. 

Durante la pasteurización igual hay riesgo de contaminación por metal, ya que se utilizan materiales de acero austenítico 316, diseñado para resistir las altas temperaturas del proceso y no resultar afectado por el ácido láctico o productos de limpieza. Es justamente en la limpieza de los componentes de acero donde pueden producirse limaduras de acero o caer elementos de las fibras usadas en ella. 

Con respecto a los derivados de la leche, se usan varios tipos de acero. Por ejemplo, el tratamiento de la mantequilla requiere tanques, válvulas, tuberías y dispositivos que se fabrican con acero tipo 304. La liberación de piezas como tuercas, pedazos de tornillos u otros elementos son típicas en él y contaminan el producto, lo que impide el cumplimiento de las normativas de inocuidad. Igualmente, se utilizan desnatadoras que integran rotores para centrifugarla. Estos se fabrican con acero austeno ferrítico 329 o acero martensítico 431. 

En el caso de los quesos, ya sean curados o frescos, se usan tipos específicos de acero según el producto a obtener. Si son quesos salados, se usan equipos de acero 316 y, si son dulces, se usa el acero 304. Para la producción de yogures se emplean equipos de acero 304 y los contenedores para transportarlos son de acero 316. 

Después de la producción, corresponde el embalado de los productos y es aquí donde se necesitan nuevamente los detectores de metales, para evitar la infiltración de piezas de acero procedentes de los procesos anteriores.

Detectores de metales para lácteos

Es verdad que el acero garantiza la higiene en cada fase de producción, lo que ha llevado a usarse tanto en producciones en planta como artesanales, no obstante, no significa que no represente un riesgo para los consumidores y productores. Sin importar si se utiliza en tanques de refrigeración, plataformas de desuerado, mesas de moldeo, moldes, cubos, liras horizontales para cortar la cuajada, depósitos de salazón, entre otros, es una fuente de contaminantes que es importante controlar mediante un detector de metales

No cualquier equipo realiza esta labor. Es importante adquirir el detector de metal apropiado, especialmente cuando se trata la leche en su estado líquido. En Suminsa ofrecemos un sistema de detección de metales en líquidos empujados a presión: la serie IMD-I-L. Tiene un tubo de teflón de grado alimenticio, que es ideal para la leche en estado líquido o semilíquidos, como los yogures. 

No solo detecta los diferentes tipos de acero inoxidable, igual otros metales ferrosos y no ferrosos, como plomo, cobre, aluminio, entre otros. Cuenta con un sistema de rechazo para deshacerse de la sección contaminada, aunque viaje a alta velocidad.  Igual ofrecemos sistemas para los productos lácteos empacados, ya sea rayos X para productos en caja, líquidos, botellas y latas, entre otros. No solo detectan metales, igual vidrio, plástico y otros contaminantes. Son una excelente opción si aplicarán la inteligencia artificial a su sector

Si desean más información acerca de nuestros detectores de metal o inspeccionadoras de rayos X para la producción de lácteos, contáctennos al (614) 180 3950, completen nuestro formulario o envíen un correo a la dirección: ventas@suminsaindustria.com.

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