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Son muchos los aspectos que deben considerarse antes de adquirir un detector de metal para la industria alimentaria. Debido a la variedad, pocos prestan atención a la frecuencia, la cual es importante en los procesos de detección.

Determinen la frecuencia correcta de sus productos

Los objetos de metal son el principal contaminante en los productos alimenticios. Llegan a causar problemas tanto a consumidores como empresas, por lo que es importante que se mantengan a raya con un detector de metales. El más común en la industria de alimentos opera con un principio de bobina equilibrada. Cuenta con un cabezal de busqueda para fines generales y es capaz de detectar materiales ferrosos y no ferrosos, además de acero inoxidable en productos envueltos, frescos, congelado, inclusive en películas metalizadas. Es de utilidad pero cuenta con limitaciones, por lo que es importante escoger el adecuado según factores.

Son muchos los factores que determinan la sensibilidad de los equipos de detección. Entre ellos destacan los metales, el tipo de producto, el tamaño de la abertura (si es menor, puede detectar piezas más pequeñas), la orientación del metal mientras el alimento pasa por el detector. Otros de menor influencia son las condiciones del entorno, vibraciones, estática, bucles de tierra, interferencias de radio, y las variaciones en la temperatura. La frecuencia del equipo es también un factor de rendimiento que deben conocer y que muchos pasan por alto.

Para disminuir las probabilidades de contaminación por metales, es importante que identifiquen la frecuencia óptima para los alimentos. Muchos poseen en su composición permeabilidad magnética o conductividad eléctrica, lo que es determinante. Por ejemplo, los comestibles que son enriquecidos con hierro, granos y cereales, generan una señal magnética considerable que los equipos deben superar para detectar objetos diminutos de metal. A estos se les conoce como productos secos. En cambio, los húmedos son conductores de electricidad por su alto contenido en sal y agua como el queso y la carne.

Los alimentos secos suelen ser más fáciles de manejar en cuanto a capacidad de detección, ya que no es necesario preocuparse por el efecto del producto. Por otro lado, el nivel de sensibilidad de los alimentos húmedos es de mayor complejidad. Inclusive, entre los últimos hay diferencias. Por ejemplo, la carne y el pan son conductores, aunque los primeros tienen una mayor humedad, por lo que presentan efectos de producto distinto.

El efecto de producto es un fenómeno que presentan muchos alimentos. Es por él que los productos pueden complicar la capacidad del equipo de detección para localizar contaminantes específicos. Los detectores tienen que reducir o eliminar el reiterado efecto para que los contaminantes de metal puedan identificarse. La solución es modificar la frecuencia de funcionamiento para minimizarlo. Sin embargo, puede repercutir en la capacidad de detectar metales diversos.

Cuando la frecuencia es disminuida, la capacidad de señalar metales ferrosos mejora, pero decrece su rendimiento cuando se trata de no ferrosos. Se debe a que el extremo bajo de la frecuencia tiene una mayor respuesta a los efectos magnéticos. Si la frecuencia del detector de metal es aumentada ocurre lo contrario. Lo recomendable es ejecutar pruebas y muestras de productos. Los expertos conocen las bandas de frecuencia y están muy bien capacitados para conocer los diferentes comportamientos de cada diseño. Escoger la frecuencia es importante y requiere de aproximadamente una o dos horas.

Tipos de frecuencia. ¿Cuál es la mejor?

En los últimos años, la tecnología de detección ha avanzado considerablemente. Actualmente, las empresas de alimentos pueden escoger tres tipos de frecuencia: fija, múltiple y simultánea.

La introducción de frecuencias seleccionables facilitó las labores de detección, aunque el equipo debe aún configurarse para operar específicamente a una frecuencia. En el peor de los casos, consistiría en una frecuencia menor y con poca sensibilidad. Para solucionar ello, se han creado sistemas de detección simultánea, es decir con dos frecuencias. La que es alta puede detectar acero inoxidable y la baja metales no ferrosos.  Eran funcionales, pero difíciles de fabricar y costosos, por ello se han creado tecnologías con mayor capacidad de detección de contaminantes de acero inoxidable en alimentos húmedos, el cual es el de mayor riesgo en la industria.

Ahora bien, ¿cuál es la mejor tecnología en los entornos actuales de la industria alimentaria? El detector de metal de frecuencia fija es perfecta si se inspecciona con regularidad productos similares, sin embargo, hay limitaciones si tienen una gama de productos de mayor amplitud. En el caso de los multifrecuencia, son funcionales en la gama de alimentos que atraviesan por la misma línea de producción, sin embargo, su rendimiento y sensibilidad puede comprometerse si no se consideran prácticas cuidadosas. Es probable que los usuarios tengan que escoger aún la frecuencia, lo que requiere muchos conocimientos para una correcta toma de decisiones.

Los equipos de frecuencia simultánea ofrecen mayor sensibilidad ya que pueden omitir el efecto del producto. Por tal motivo, son excelentes para alimentos húmedos con variaciones en densidad y tamaño como pescado, queso, cortes de carne, etcétera. En realidad, no existe una frecuencia perfecta con cualquier equipo de detección. Lo que encontrarán son rangos de frecuencia distintos, cada uno excelente para fines distintos. Entender cómo funcionan y en qué se diferencia cada opción es crucial para escoger el detector indicado.

Debido a que los propietarios de empresas de alimentos no conocen mucho sobre la ingeniería tras los equipos de detección, es importante que reciban una asesoría detallada por expertos con amplia experiencia. Ellos les ayudarán a determinar la frecuencia adecuada según los alimentos que manejen. De esta manera podrán evitar el efecto de producto entre otros inconvenientes que pueden comprometer la calidad de sus mercancías.

En Suminsa, además de dedicarnos a la venta de detectores de metales de la más alta calidad, contamos con un equipo de asesores con amplia experiencia en materia de calidad e inocuidad. Podemos llevar a cabo análisis detallados para recomendables una solución de frecuencia y detección de metales acorde a sus requerimientos.

Si buscan detectores de metal de calidad para productos secos o húmedos contáctennos. Pueden enviar un correo electrónico en la dirección que encontrarán en el pie de nuestro sitio web o dejar un mensaje en el formulario de la sección de contacto. Si desean ser atendidos directamente, visiten nuestras oficinas. Estamos ubicados en Periférico de la Juventud #6902-22, Colonia Cumbres del Pedregal, Chihuahua, Chihuahua. Para solicitar una cotización escribanos un correo electrónico a ventas@suminsaindustria.com.

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