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Las personas tienen a realizar muchas comparaciones en su día a día, en especial cuando se trata de escoger el mejor producto de consumo, el cliente no busca simplemente una comida, sino que quiere una experiencia nueva, algo que lo haga sentir satisfacción y no simplemente algo que masticar para tener energías, por eso cada marca de comida ofrece nuevas y mejores características que la competencia y busca destacarse en los anaqueles.

Planteamos un ejemplo, una marca de productos cárnicos promociona el filete más grande y delicioso que el mercado haya conocido, años de investigación han dado como resultado un alimento extremadamente nutritivo que sorprende a toda la comunidad. En los almacenes se hacen filas para adquirir lo mejor que el mercado de la carne haya conocido, pero de repente comienzan a acumularse las demandas a la fábrica: los clientes se quejan de retazos de metal que han provocado cortaduras, apendicitis e incluso la muerte de unas cuantas personas.

Se descubre que en el proceso de fabricación no se empleó ningún detector de metal que indicará los retazos de acero de una cortadora defectuosa que dejaba esquirlas filosas y peligrosas para el organismo en todos los artículos de un lote; y así, en un par de semanas la empresa pasó de ser el número uno en los almacenes a la marca más odiada y rechazada por los usuarios.

Puede tratarse de un caso muy excepcional, pero no por ello es falso, es un evento en el que muchas empresas pueden verse involucradas y por eso es imprescindible que no permita que el rechazo de todos sus consumidores; una única esquirla de metal les generará mucho daño a los clientes y destrozará la reputación de la marca en un par de semanas. Para ello, debe adquirir un detector de metales que permita inspeccionar los productos detalladamente y erradicar cualquier contaminante que afecte la imagen de la compañía.

En el punto de fábrica hay muchas fuentes de posible contaminación por metales:

  • Materias primas provenientes de proveedores que no cumplen los estándares de calidad y permiten el paso de contaminantes de alambres, piezas de tractor, anzuelos de pescados, grapas, entre otros.
  • Objetos de los trabajadores como bolígrafos, joyas, monedas, llaves, horquillas, alfileres o clips.
  • Herramientas de mantenimiento como destornilladores, bisturí, soldadura e hilos de cobre.
  • Procesos de la planta como trituradoras, agitadoras, mezcladoras, bandas transportadoras, entre otros.
  • Esquirlas que vuelan por el aire producto de molinos o cortes de metal.

El papel de los detectores de metales radica en identificar esos escombros que caen en los productos alimenticios y descartarlos de la línea de producción antes de que entren en la fase de distribución; de esta manera es posible erradicar todas las posibilidades del paso de contaminantes al consumidor y se asegura la protección del cliente y de la reputación de la marca. Estos aparatos deben instalarse en todos los puntos críticos de la fábrica o aquellos en donde las probabilidades de inserción de materiales ferrosos son mayores.

Por ejemplo, en el momento que se reciben las materias primas para descartar cualquier contaminación ajena al proceso de fábrica y así escoger un proveedor más capacitado y comprometido con la seguridad del consumidor final; a lo largo del proceso de producción para detectar alguna fuente interna de esquirlas que se logre evitar inmediatamente, antes del proceso de empaquetamiento y luego de tenerlo embalado para subirlo a los camiones distribuidores.

Por supuesto que puede instalar el detector de metal en cualquier zona que lo considere pertinente como después de un procedimiento complejo en el que las probabilidades de contaminación aumentan, para comprobar si una máquina sigue funcionando adecuadamente o de lo contrario está dejando residuos por todo el lote de productos o como segunda confirmación de un examen manual de calidad.

Así mismo puede complementarlo con otros sistemas de supervisión como el de rayos X, un sistema que permite identificar con precisión la ubicación de elementos ferrosos o que no tienen componentes electromagnéticos como huesos, vidrios, piedras, minerales, madera, entre otros; las trampas magnéticas para apartar elementos metálicos sólidos en harinas o materias primas.

Si en su industria tienen un producto a granel, líquido o en pasta, pequeños o grandes, cárnicos, fármacos o embutidos, en Suminsa hay una solución para todos los productos, además, si la esquirla es del tamaño de una miga de pan o de la punta de un destornillador, nuestros equipos lo detectarán y automáticamente descartarán los productos contaminados de la línea de producción para proceder a su inspección o desecho según el caso.

Si desea forjar una reputación como marca de alimentos comprometida con la seguridad de sus usuarios y la calidad de los productos, debe implementar el detector de metal como herramienta fundamental del área de trabajo; para solicitar la suya llámenos al (614) 180 3950 o escribiéndonos al correo ventas@suminsaindustria.com para solicitar una cotización.

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